21 de junio de 2015

La máquina del tiempo

 —Bienvenida.
Elsa miró a la rubia recepcionista que le sonreía con unos perfectos y blanquísimos dientes al traspasar el umbral de la clínica de paredes blancas y acero, exquisitamente fría y minimalista.  A su alrededor todo apestaba a dinero y sofisticación.

Mientras le preguntaba en voz baja algunos datos, la mujer miraba el mercadillo de folletos publicitarios a su alrededor. Dientes perfectos. Liposucción. Aumento de mamas. Rinoplastias. Cirugía. Restauración del lóbulo facial. Lifting. 
¡Agotador!

13 de junio de 2015

Truco o Trato? Trick or treat?

¡Feliz Castañada o Feliz Halloween!

Aunque siguen compartiendo espacio, castañas, boniatos y en mi tierra los panellets, Halloween gana cada vez más adeptos especialmente entre los más jóvenes y los disfraces de almas errantes, brujas y demonios, y zombis llenan las calles. 

Los orígenes de la Castañada provienen de una antigua tradición pagana que se celebraba en toda Europa en la que se asimilaba el final de las cosechas y el buen tiempo con el culto a las almas de los familiares muertos. Había la creencia de que por cada castaña que se comía esa noche, un alma se liberaba del purgatorio.

Hay diversas teorías sobre el origen de Halloween y parece que una de las más "aceptadas" se remonta a la cultura celta en tierras anglosajonas. El 31 de octubre se celebraba la festividad del Samhain, el dios de los muertos y la creencia era que aquel día los espíritus de los difuntos volvían acompañados de brujas y demonios para intentar encontrar un cuerpo y poseerlo y para evitarlo en las casas se apagaban las luces i se disfrazaban de brujas y demonios para confundir a los espíritus.

Tengo que reconocer que las castañas me encantan y tener un día de fiesta aún más.  

Sigo sin escribir, así que me he decidido a recuperar un relato de los inicios del blog Truco o trato relacionado con un tipo de ataque informático que empezaba a darse y del que (en el 2015) desconocía hasta el nombre, el Ramsomware (un tipo de malware o software malicioso) que se ha convertido en una auténtica pesadilla. Una de las últimas víctimas ha sido la Universidad Autónoma de Barcelona.

Espero que os guste el relato.

Un abrazo



La música ensordecedora sonaba a todo trapo en su estudio, manos y piernas la acompañaban sin dejar de prestar atención a la pantalla. A ratos el tecleo parecía participar. Le chiflaba el ruido, provocarlo y no pasar desapercibido.

 De él decían que era un friki. Delgado, extremadamente flaco y de un blanco casi translúcido. Su pobre madre le echaba la culpa a la maldita consola y a las muchas horas pegado al ordenador, claro que para ella siempre eran los culpables de todo. A lo largo de años, había recibido pullas, bromitas estúpidas y toda clase de rechazos que había ignorado pero que se habían quedado grabados como con fuego.

 Los primeros ordenadores que pirateó fueron los de aquellos que tanto se reían. ¡Eso sí había sido una buena fiesta! Antes le dolía, ahora se burlaba desdeñoso.  Convirtió su pasión en su profesión. Curiosear en archivos ajenos, copiar datos y contraseñas, venderlos, infectar redes, destrozar años de trabajo, provocar daño y dolor. Todo lo prohibido le encantaba. Ninguna norma, solo las reglas que él se imponía y esas eran casi ninguna. Era difícil explicar el subidón de adrenalina cuando estaba dentro de cualquier red. Esos primeros tanteos investigando el cómo entrar, ser mucho más hábil y astuto y una vez dentro contemplar a sus gusanos engullendo datos, degenerando archivos, volviendo loco a las máquinas. Entonces él era feliz. Sembrar el caos, sentirse superior a todos aquellos paletos estirados que se creían a salvo con estúpidos cortafuegos y antivirus desfasados. Y darse cuenta de que aún no habían aprendido nada, copias de seguridad inexistentes o incluso en el mismo ordenador, desfasadas, seguridad nula… Todo lo infectaba y después con una cerveza en la mano esperaba las llamadas de auxilio. Era un buen negocio, más que el dinero que ya lo tenía lo excitante era destruir por el gusto de hacerlo, tener ese inmenso poder de arrasar o conservar. ¡Nunca era benévolo! Empezaba a ser una leyenda y disfrutaba con ese éxito. Todo lo que la vida no le había dado se lo daba  la red. Eso en lugar de calmarlo despertaba su ego.  ¡Quería brillar! Y esa vez iba a dejar huella. Habría un antes y un después de sus secuestros exprés. Su última chaladura. Se pirraba por ponerlo en marcha. 

La música continuaba tronando mientras él seguía el ritmo con todo su cuerpo.  ÉxtasisEso sentía al imaginar a su virus mutante. Empezaría de forma muy suave, igual que la música que lo acompañaba. Gentileza de la casa, lo justo para alertar de una presencia extraña en el ordenador. Bloqueos, datos incompletos, mensajes extraños y un funcionamiento irregular y a continuación su mensaje, claro y fácil:  Pagas o te jodo.  Soltó una carcajada al tiempo que engullía un trago. Era genial. Pedir un rescate a cambió de no destruirDinero fácil. Esta vez no iría por los más grandes, se conformaba con peces más chiquitos, más fáciles y desprotegidos: despachos profesionales de economistas, abogados, analistas, pequeñas empresas, consultorios médicos… Entre ellos, muchos de sus antiguos compañeros de clase. ¡Subidón!  Bailaba mientras reía. Observar las caras de esos capullos engreídos era mucho mejor que cualquier escena de sexo. No lo necesitaba. Le ponía tanto ver el miedo en sus rostros, como corrían a comprobar las copias de seguridad y el pánico al verlo todo infectado. Sus insultos y palabrotas, las llamadas asustadas a los informáticos, el sudor frío viendo desaparecer el trabajo de años, las absurdas amenazas. ¡Pobres idiotas, lo hacían reír Tenían poco tiempo para decidir. Con cada duda, subiría su precio y en la pantalla a modo de burla aparecería el famoso “truco o trato” y un reloj marcando los segundos junto a un contador de euros. Sabrían exactamente cuánto costaban sus vacilaciones.  Si pagaban rápido igual no lo destruía, pero eso no lo sabrían.

 La música iba en aumento, acelerando y acercando el desenlace, los graves del bajo hacían temblar las paredes de su estudio. Ahora, sonrió, justo ahora estaba a punto de llegar su parte favorita, ese solo de guitarra mientras sentía la desesperación de sus víctimas. Cada intento fallido de solución lo hacía sentir más grande, era único, el mejor. Informáticos y expertos, impotentes, ninguna solución parecía aceptable. 

 Se burló de nuevo.  Ahora subiría el volumen de la música, estridente a niveles casi dolorosos, destrozando aún más los nervios agotados de sus víctimas.

 ¡Guau! Sonrío. Esa red había sido un filón, milllones de datos…Y… en el momento en que los tambores empezaran a sonar…¡YA NO HABÍA TRATO! 

 

Conxita

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foto by Unsplash Alicja Colon 

 


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