3 de enero de 2018

La suerte

Miriam cogió el décimo de lotería. «Este año, nos toca». Sonrió. Eso era lo que pensaban los millones de personas que seguían comprando una lotería que pocas veces les tocaba. Recordó la voz de su abuela cada vez que se quejaba.

—Siempre hay alguien a quien le toca, mi niña.

—Pues yo no conozco a nadie y el poco dinero que tengo no lo pienso desperdiciar.

24 de diciembre de 2017

Tiempo para mirar



«Vas demasiado deprisa. Nunca lo entenderás si no vas más despacio.»
Tenía razón, por supuesto. Si no te tomas tiempo para mirar, nunca conseguirás ver nada. (...)


El cuento de navidad de Auggie Wren. Paul Auster

10 de diciembre de 2017

Como cada día




Como cada día y a la misma hora acabaron su paseo en las escaleras del parque, Manolo, Athos, Portos, Aramis y Dartagnan miraban pasar a la gente, de tanto en tanto alguna carantoña o una chuchería y seguían mirando. Dartagnan era el más joven y a veces no contenía sus impulsos cuando las palomas se acercaban pero el desinterés de los otros apagaba sus ansias.

Manolo era el director de esa pequeña orquesta de soledades, decidía el cómo y el cuándo y en ordenada secuencia todos ejecutaban los mismos movimientos. Antes de que el reloj tocara la media, se levantaban como accionados por un resorte y se alejaban con pasos lentos. Sin palabras. Sin sonidos. Solo el paso del tiempo.

29 de noviembre de 2017

Citas de aniversario

Disfrutando de los últimos días del mes de noviembre y no quiero acabar el mes sin celebrar mis tres años de Enredando con las letras, llego a estas fechas con las mismas ganas y la alegría que tenía allá por el 2014 cuando me animé a compartir mis historias en un blog.

19 de noviembre de 2017

Las palabras que viven en mi



Un día puede convertirse en un gran día en función de nuestras decisiones. 
¿Qué palabras viven en ti? 
¿Qué haces con ellas? 
¿Dejamos que nos habiten o nos visiten sin quedarse o igual hasta que se enquisten en nosotros? 
¿Qué prefieres? 
Es tu actitud la que decide.




















Celia levantó la vista del libro electrónico mientras pensaba en eso. ¿Y ella qué elegía?

Su autobús se había detenido esperando que el que les precedía despejara el camino. Dos niños que corrían atrajeron su atención, iban a toda velocidad por la acera arrastrando tras de sí abultadas mochilas mientras sus manos levantadas le pedían espera al conductor del otro autobús.
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